El Gas Licuado del Petróleo (GLP) se consolida como una alternativa de propulsión vehicular con ventajas económicas y medioambientales significativas. Para que nuestros clientes maximicen la rentabilidad de su inversión y la longevidad del sistema de inyección, es crucial adoptar protocolos de repostaje óptimos. Errores aparentemente menores en este proceso pueden comprometer la eficiencia de combustión, incrementar el desgaste de componentes críticos y elevar el coste total de propiedad.
A continuación, detallamos una guía técnica para evitar prácticas subóptimas durante la recarga de GLP:
1. Gestión del Nivel de Tanque: Evite la Reserva Crítica
Mantener el depósito en reserva extrema (por debajo del 25% de su capacidad) conlleva riesgos operativos. La baja presión interna puede favorecer la aspiración de sedimentos e impurezas acumuladas en el sump, afectando a válvulas multipuerto, inyectores y al regulador de presión. Se recomienda programar el repostaje al alcanzar el 25-30% de capacidad para garantizar una presión estable y un filtrado eficaz.
2. Control de Parámetros Ambientales: Temperatura y Densidad Energética
El GLP es un fluido compresible cuya densidad varía con la temperatura. Durante repostajes en condiciones de alta temperatura ambiental, el fenómeno de expansión térmica reduce la masa de combustible transferida por unidad de volumen, disminuyendo la autonomía efectiva. Para una transferencia de masa óptima, se aconseja programar recargas en horarios de menor temperatura ambiente (primeras horas o última franja del día).
3. Selección del Punto de Suministro: Calidad y Trazabilidad del Combustible
La composición del GLP (ratio propano/butano) y su nivel de impurezas (como mercaptanos y azufre) impactan directamente en el índice de octano y la limpieza de la combustión. Recomendamos abastecerse exclusivamente en estaciones certificadas que garanticen cumplimiento de normativas EN 589. El uso de combustibles de especificación no controlada puede generar depósitos carbonosos en válvulas y cámaras de combustión, incrementando la frecuencia de mantenimiento.
4. Mantenimiento Predictivo del Sistema: Más Allá del Repostaje
La eficiencia del repostaje está ligada al estado integral del sistema. Un filtro de fase líquida obstruido o un regulador de presión descalibrado pueden causar llenados incompletos y fluctuaciones en la línea de alimentación. Implementar revisiones periódicas según el plan de mantenimiento del fabricante del equipo (kit de conversión) es fundamental para preservar la estequiometría de la mezcla y el rendimiento del motor.
5. Verificación del Proceso de Recarga: Protocolo de Control
Durante la operación, verifique que el contador volumétrico de la estación de servicio (dispenser) inicie desde cero. Supervise el proceso completo, asegurando que no existan fluctuaciones anómalas en el flujo, lo que podría indicar problemas en el sistema de transferencia. Solicite y archive el ticket de venta, que actúa como documento de trazabilidad para el combustible adquirido.
Conclusión Técnica:
Un protocolo de repostaje riguroso, combinado con un programa de mantenimiento preventivo, constituye la base para optimizar el rendimiento del sistema de GLP. Estas prácticas no solo mejoran la economía de combustible (€/km), sino que también protegen componentes de alto valor y aseguran la confiabilidad operativa a largo plazo.
Para una evaluación personalizada de su sistema o asesoramiento técnico especializado, nuestro departamento de Soporte Técnico está a su disposición.

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